domingo, 1 de junio de 2008

tasca 6: ** Mi experiencia como aprendiz en línea

La verdad es que nunca que aprendido lenguas en línea, ya que, conociéndome, si algún día tengo ganas de aprender otra lengua, yo necesitaría ir a una clase presencial. Tengo poco que decir sobre el aprendizaje en línea, ya que, nunca lo he utilizado para aprender lenguas.Hace unas semanas que empecé a tocar la guitarra con una amiga, y sí que he aprendido cosas gracias a videos de internet, o páginas en las que salen los acordes de muchas canciones. Eso ha sido lo más parecido a un aprendizaje en línea.
Personalmente, opino que el aprendizaje en línea es bastante limitado. Tiene la ventaja de que puedes combinarlo con tus obligaciones, porque tienes libertad de aprender en el momento que quieras. Pero por otro lado, creo que para adquirir competencias en una lengua se necesita una interacción con más personas, tener un profesor para que te guíe, o sumergirte por completo en el país en el que se habla la lengua. Para hablar correctamente una lengua es necesario mucho más que conocer unas cuantas frases para poder defenderte. Por eso, supongo que si alguien tiene una base bastante sólida en una lengua extranjera y quiere seguir su aprendizaje a través de internet, sí que puede ser positivo, siempre que se trate de alguien constante.

sábado, 31 de mayo de 2008

Tasca 5a: **Mi experiencia como examinado y aprendiz evaluado en lenguas


La verdad es que tanto en mis clases de lenguas como en cualquier otra asignatura, en general, solamente he podido experimentar enfoques bastante clásicos (sumativos, quantitativos, normativos i heteroevaluativos. La mayoría de las veces, al finalizar el curso, se convocaba un examen en el que entraría todo lo que hemos aprendido, o que se supone que hemos aprendido a lo largo del curso.
Como he comentado en otras entradas, solamente podría hablar de mi aprendizaje del francés, ya que, el inglés no lo aprendí como una lengua extranjera, sino que toda mi escolarización fue en inglés. Y, clarísimamente, en mis clases de francés, funcionaba a la antigua: mil teoría de gramática complementados por ejercicios prácticos durante cada trimestre, y al final de cada trimestre, un examen final. A veces, en junio también hacíamos examen final en el que entraba todo lo que habíamos estudiado durante todo el curso. A partir de aquí, nos ponían una nota, que correspondía a la progresión general de todo el curso, pero lo más importante era el examen final.
Personalmente, creo que el enfoque de evaluación idóneo no existe, depende mucho de qué disciplina se esté tratando, que tipo de clase sea, etc. Es importante evaluar al alumno, para que aprenda, y para que él sea consciente de sus errores o de su buen rendimiento. Pero creo que el modo clásico de “teoría por un tubo y después un examen” no es el más adecuado, o a mi por lo menos, no me lo ha parecido después de muchos años de clases y clases. Creo que este tipo de enfoques sumativos no se basan en el aprendizaje progresivo de una persona, sino una carga de información “por la vena” al alumno. Lo único que se consigue a través de estos métodos es que la lección resulte pesada y que los alumnos se aprendan como loros lo que viene escrito en el libro.
Creo que el tipo de evaluación idónea debe ser progresiva, mediante ejercicios que motiven al alumno y si se desea, una evaluación final a modo clásico. Pero creo que en estos últimos años, los alumnos de cualquier tipo de estudios, nos tomamos las clases como algo aburrido, estudiamos dos días antes de un examen y al día siguiente ya se nos ha olvidado. En cambio, si todas nuestras asignaturas estuvieran basadas en la interacción del alumno- profesor, en ejercicios que motiven, etc. sería muy diferente, porque aprenderíamos sin apenas darnos cuenta.
Al intentar recordar el tipo de pruebas de evaluación que he realizado, me doy cuenta que he hecho de muchos tipos, aunque en mis clases de idiomas no todas. Recuerdo pruebas de diagnóstico en clases como matemáticas en las que el primer día nos hacían una prueba a ver cómo llevábamos el tema del curso anterior. De adscripción he hecho bastantes, ya que, he estado muchos veranos haciendo cursos de francés en Francia y necesitaban hacernos una pequeña prueba a todos para saber en qué nivel nos tocaba. Incluso en la carrera nos pedían una prueba de acceso, de manera que soy bastante experta en este tipo de evaluaciones. También he hecho varios exámenes de competencia que te permiten acceder a un certificado, como por ejemplo el Proficiency, que consistía en ejercicios de todo tipo: listening, writing, speaking, grammar, etc. Si uno de los apartados lo suspendías, aunque todos los demás estuviesen perfectos, no te daban el título. También hice el examen DELF de varios niveles, y no es tan duro como el Proficiency, pero tiene partes orales, de ejercicios, de redacción, etc.
La mayoría de evaluaciones han sido a partir de un temario que se va tratando en clase, a partir del cual teníamos que hacer pequeños trabajos a lo largo del curso, hacer ejercicios en casa y comentarlos en clase, exposiciones orales, etc. y a final de curso, un examen de todo el temario tratado. El modo de elección múltiple lo recuerdo en los exámenes para acceder a certificados, supongo que porque son más fáciles de corregir.
Una de las experiencias que más recuerdo fue en una clase de francés, a los 13 o 14años, en la que teníamos que preparar una exposición oral en grupo sobre un tema que la profesora nos había propuesto. Recuerdo que era sobre diferentes regiones francesas, y nosotros hacíamos La Bretaña. Lo llevábamos todo bastante preparado, pero no se por qué, nada más ponernos delante de la clase, nos entró a los 3 un ataque de risa horrible. Era una sensación horrible, ya que éramos totalmente conscientes de que teníamos que llevar a cabo la exposición, pero yo recuerdo que me era totalmente imposible parar de reír. Total, que los más ridículo fue que no pudimos ni empezar la exposición, porque la profesora vio que no parábamos de reír y que estábamos haciéndole perder el tiempo, así que nunca la llegamos a hacer. Nos puso un 0.
Creo que en general, sí que he recibido evaluaciones justas, aunque sí que es verdad que, he tenido días en los que he realizado un examen final, y a lo mejor no me encontraba del todo bien, o simplemente no era un buen día para examinarme, y por culpa de eso, tener una calificación peor de la que merecía teniendo en cuenta mi progresión a lo largo del curso. No es que no sea justo, simplemente da rabia, porque a lo mejor te has esforzado mucho durante tres meses, y por un mal día, o una mala hora, te juegas la asignatura.

lunes, 19 de mayo de 2008

3ª tasca: * metodologías


Hablo dos lenguas extranjeras, el inglés y el francés. No obstante, creo que no se puede comparar la enseñanza que tuve de estas lenguas. Por un lado, toda mi educación fue en inglés, desde los 3 años. Todas las asignaturas las impartían en inglés: biología, química, física, arte, historia, literatura, educación física, etc. En castellano, estudiábamos historia de España y literatura y lengua española. En catalán, lengua y literatura catalana. De este modo, yo jamás estudié la gramática inglesa, pero la conozco perfectamente. Solamente recuerdo tener un libro de gramática inglesa, el cual abrimos un día en todo el curso. Creo que de todas las metodologías, sería una directa, aunque supongo que mi caso no es demasiado claro, ya que, aprendí a hablar el inglés a la vez que aprendía a hablar castellano y catalán. Como expliqué en la entrada anterior, no recuerdo mis primeras palabras en inglés, solamente que desde el primer minuto nos hablaban todo el tiempo en inglés. Nuestros profesores eran nativos, así que desde un primer momento, tuvimos un contacto perfecto con la lengua inglesa.
La primera vez que he hecho gramática de verdad en inglés ha sido en la universidad, en asignaturas como Llegua B. No me parecía una asignatura dificil, porque simplemente tuve que aprender cómo se decía lo que yo ya sabía hacer por pura intuición.
El caso del francés fue diferente. Empecé a tomar clases de francés a los 8 años. Obviamente, aún era muy joven, pero el tipo de metodología que puedes seguir con 3 años, ya no se puede seguir igual con 8. En mis clases de francés si que prevalecía la metodología gramática- traducción por encima de cualquier otra. En algunos casos, sí que utilizaron una metodología más situacional- oral. Mis clases de francés eran iguales que la mayoría de clases en academias de idiomas. Al principio de la clase aprendíamos teoría pura, es decir, gramática. Para acabar la clase, poníamos en práctica la teoría del principio, a través de ejercicios orales, y un poco más amenos.
Creo que no hay metodología más o menos eficaz. Se debe conseguir enseñar una lengua a través de todas las metodologías, cada una a su debido tiempo. Creo que hay momentos en los que es necesario sumergirse en una gramática, pero no por ello, debe ser aburrido. Se puede enseñar gramática pura utilizando métodos más divertidos. Por ejemplo, en vez de construir oraciones que en el libro ya vienen marcadas, hacer que cada uno cree su frase, o algo parecido. Obviamente, se deben utilizar metodologías situacionales y directas, para que el alumno aprenda la lengua real. Claro que es imposible aprender una lengua extranjera a la perfección sin residir un tiempo en el país en el que la hablan, pero sí que es necesario mostrar ejemplos de la lengua en su contexto real.
Creo que lo ideal para motivar al alumno a aprender una lengua es hacer que se despierten sus ganas por aprender la lengua. Yo recuerdo que cuando me enseñaban películas en francés y veía cómo hablaban entre ellos los personajes, me entraban ganas de hablar igual que ellos. Es importante que el profesor cree una interacción entre él y los alumnos, y entre los alumnos en cuestión.

lunes, 12 de mayo de 2008

tasca 2: * teorías

Creo que a lo largo de mi vida de aprendiz de lenguas he experimentado todo tipo de teorías de enseñanza. He aprendido dos lenguas a parte de mis lenguas maternas: el inglés y el francés.
En mi caso, el inglés lo aprendí de una manera más progresiva y natural, ya que estudié desde los 3 años en The American School of Barcelona, de manera que, cuando apenas podía hablar mis lenguas maternas empecé a hablar una tercera lengua. Creo que en este caso, el tuve una enseñanza socioconstructivista, ya que, partiendo desde cero, fui aprendiendo a hablar una tercera lengua, y sin apenas darme cuenta. No recuerdo cómo empecé a hablar inglés, pero supongo que mis profesores empezarían hablándonos a todos en inglés desde el primer día.
Otra lengua extranjera que empecé a hablar desde pequeña es el francés. Empecé a tomar clases de francés a los 8 años. Para empezar, hacía clases particulares en casa dos horas a la semana. Mi profesora utilizaba mayoritariamente un método totalmente conductivista. Recuerdo que lo primero que aprendí a decir fue: j’ai, tu as, il a, nous avons, vous avez, ils ont. Es gracioso, porque nisiquiera sabía que quería decir exactamente, simplemente me aprendí la sonoridad que tenía, de repetirlo una y otra vez. Al cabo de bastantes clases, me resultaban tan aburridas que cuando a las 6 de la tarde de cada viernes, escuchaba el timbre de la puerta, me escondía debajo de mi cama, porque se me encogía el estómago solo de pensar en lo que me esperaba durante las próximas dos horas. A raíz de ahí, mi profesora intentó cambiar sus métodos de enseñanza, y aplicar una técnica más socioconstructivista e incluso humanista.
Recuerdo que salíamos al parque a jugar, y al mismo tiempo, aprendía cómo se decían las cosas que veía: una pelota, un coche, un niño, un bar, una señora, un arbol, un banco, una tienda, etc. Recuerdo aprender muy rápidamente y disfrutar bastante de mis clases de francés. Después, empecé a ir al Institute Français de Barcelona, donde las clases eran en grupo, y se dividían en dos partes, más o menos. Casi todos los cursos fueron prácticamente iguales. Empezábamos la primera parte de la clase haciendo ejercicios de gramática, y después, poníamos en práctica la teoría que acabábamos de aprender a través de diálogos entre nosotros, ejercicios orales, o juegos.
Las clases de lenguas en las que he aprendido más han sido en las estancias de verano que he hecho en Francia varios años. Cada día hacíamos 3 horas de clase. Al ser cursillos de verano en Francia, las clases estaban más enfocadas a la oralidad de la lengua, y por eso, aprendíamos a hablar francés haciendo debates, teatrillos, pequeñas escenificaciones delante de la clase. Me parecía bastante divertido, ya que los temas que tratábamos en los debates y en los diálogos eran bastante polémicos y de interés común. También escuchábamos música, y descifrábamos que quería decir la canción.

martes, 6 de mayo de 2008


Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe

lunes, 21 de abril de 2008

tasca 1:*mis expectativas y mi experiencia como aprendiz de lenguas*

La verdad es que me matriculé de esta asignatura porque tocaba, aunque, después de una semana de clase creo que acerté bastante a la hora de elegirla, porque me parece bastante interesante. Es una asignatura que trata una vertiente de la lengua que pocas veces paramos a pensar. Todo el mundo se comunica de alguna forma, hablando o por signos, pero pocos nos paramos a pensar cómo desarollamos nuestras capacidades comunicativas. Y esto es precisamente lo que espero aprender con esta asignatura.
Mi experiencia como aprendiz de lenguas es la siguiente: A los tres años empecé a estudiar en la escuela americana de Barcelona (The American School of Barcelona). De modo que, en casa hablaba castellano y en el colegio inglés. No recuerdo cómo empecé a hablar inglés, así que supongo que desde el primer día, los profesores nos hablaban en inglés hasta que nuestro oido se iba amoldando a una lengua extranjera. Por otro lado, a los ocho años empecé a tomar clases particulares de francés, que recuerdo como un suplicio ya que no valoraba la importancia de aprender otro idioma. Al cabo de un tiempo empecé a estudiar francés en el Institut Français de Barcelona, algo un poco más divertido ya que las clases eran bastante amenas y personales.
Así pues, mi experiencia como aprendiz de lengüas es bastante completa, aunque espero que no se acabe aquí. Por suerte, en segundo de carrera tuve la oportunidad de vivir 6 meses en australia, lo que me pareció algo muy positivo ya que me sumergí por completo en una cultura bastante desconocida para nosotros como es la australiana.